Reflexiones sobre duelo perinatal, reproducción asistida, no maternidad y la transformación de experiencias difíciles en libros, arte, espacios de acompañamiento, etc.
Hace un tiempo acompañé a una mujer en el duelo por la pérdida de un embarazo gemelar. Mientras estábamos en el proceso psicoterapéutico , ella empezó una cuenta de Instagram para hablar de su vivencia y hace unos días vi que este fin de semana hará su primer taller de “Círculo de mamás celestiales”. Y no pude evitar emocionarme.
El duelo reproductivo adopta muchas formas. A veces hablamos de duelo perinatal, de pérdidas o muertes gestacionales o neonatales. Otras veces hablamos de infertilidad, de tratamientos de reproducción asistida fallidos, de interrupciones de embarazo, de pérdidas embrionarias, de decisiones reproductivas complejas o de la experiencia de la no maternidad. Son duelos que muchas veces quedan invisibilizados socialmente y que, además, suelen vivirse con una gran sensación de soledad.
En psicología del duelo hablamos a veces de cómo algunas personas, después de atravesar experiencias profundamente dolorosas, consiguen llegar a un lugar en el que aquello vivido deja de ser únicamente sufrimiento y puede convertirse también en proyectos personales relacionados con esa vivencia. No ocurre siempre, no tiene por qué ocurrir, y desde luego no es una obligación, pero cuando sucede, suele haber algo profundamente reparador en ello.
Pienso muchas veces en proyectos que han nacido precisamente desde ahí. Desde el dolor, sí, pero también desde la necesidad de que otras personas no tengan que atravesarlo en soledad .
Por ejemplo, Esku Hutsik es una asociación vasca creada por familias atravesadas por el duelo perinatal. Desde hace años realizan una labor enorme de acompañamiento, sensibilización y transformación social alrededor de la muerte gestacional, neonatal y perinatal. Han impulsado congresos y jornadas de gran calidad, generan espacios de encuentro para familias y profesionales y también han promovido cambios concretos a nivel institucional, como la creación de espacios específicos para bebés en cementerios. Su trabajo muestra algo importante: que el duelo reproductivo no es únicamente una cuestión individual o íntima, sino también política y social.
También pienso en el trabajo de Gloria Labay y Miriam Aguilar alrededor de la no maternidad. A través de sus libros, grupos y espacios de reflexión, han ayudado a poner palabras a experiencias que durante mucho tiempo apenas encontraron representación o legitimidad social. Muchas mujeres llegan a estos espacios sintiendo que su dolor no encaja en ningún sitio, precisamente porque nuestra cultura sigue teniendo enormes dificultades para hablar de los límites, las renuncias o los duelos reproductivos que no terminan en maternidad.
Paula Bonet ha convertido su experiencia de aborto en una obra artística impresionante. En el libro “Roedores. Cuerpo de embarazada sin embrión : diario de dos abortos” aborda el duelo gestacional, el cuerpo y todo lo que implica atravesar una pérdida desde dentro.
Y luego existen también proyectos más pequeños, nacidos simplemente del deseo de compartir con otras personas: cuentas de Instagram, blogs o libros autoeditados creados por mujeres que un día estuvieron completamente perdidas y que, tiempo después, sienten la necesidad de ofrecer a otras aquello que quizá ellas necesitaron encontrar.
Pero creo que también es importante decir algo más: no todas las personas llegan a este lugar, ni tienen que hacerlo. Hay quienes están todavía atravesando la parte más oscura del duelo. Personas enfadadas, agotadas, desconectadas o profundamente desorientadas. Personas que apenas pueden sostener el día a día. Personas que no encuentran ningún sentido a lo vivido. Y todo eso también forma parte del duelo.
No se trata de romantizar la idea de “transformar el dolor”, ya que el duelo no es un camino lineal ni un relato de superación. No todas las experiencias tienen que convertirse en proyectos, activismo o acompañamiento. Y no hacerlo no significa estar peor ni haber fracasado en el proceso de duelo, pero creo que mostrar estas posibilidades puede servir de inspiración para algunas personas, cuando llega su momento.