¿Cómo saber si he hecho el duelo genético? Guía para quienes se plantean la ovodonación

Cruce entre dos caminos, decisión

El duelo genético es uno de los procesos emocionales más importantes —y a menudo más invisibilizados— en quienes se plantean una recepción de gametos. No es un trámite, no es una formalidad psicológica previa, y desde luego no es algo que “se haga en dos semanas”. Es un proceso profundo, humano y responsable.

Hoy quiero explicar por qué requiere tiempo, por qué es esencial hacerlo antes de avanzar hacia un tratamiento, y cómo saber si realmente está elaborado o no. Te lo explico en una anécdota y 8 puntos.  

1. Una llamada que refleja una realidad común

Hace poco tuve una llamada de orientación con una mujer que quería dejar de sentir confusión o malestar en torno a un futuro proceso de ovodonación. Al preguntar un poco más, me dijo que:

  • la punción de la donante ya se había hecho,
  • y que, si todo iba bien, la transferencia sería el mes que viene

Todo ello solo un mes después de su última transferencia negativa con gametos propios, tras años de tratamientos.

Este tipo de situaciones son más frecuentes de lo que imaginamos. Y aunque siempre agradezco la confianza de quienes me contactan, también tengo una responsabilidad ética como profesional. Y cuando la situación es así —tan acelerada, tan reciente y sin espacio emocional— debo decirle honestamente que, sintiéndolo mucho, no puedo acompañarla en esas condiciones. No porque no quiera ayudar, sino porque no se puede hacer en cuatro sesiones ni con la presión de un futuro tratamiento agendado, el trabajo reflexivo necesario para acceder a la recepción de gametos de forma consciente. Hacerlo iría en contra de una práctica responsable y del cuidado que merece una decisión tan profunda.

2. Ética profesional: no todo puede hacerse con prisas

A veces explico esto con una metáfora sencilla:

Si tienes apendicitis, no le pides al cirujano que te opere en la calle antes de que llegue el autobús que no quieres perder.
En reproducción asistida, decisiones que marcan vidas, en cambio, parece que se puedan tomar de inmediato.

Como psicóloga sanitaria, no puedo acompañar un proceso si considero que las condiciones de tiempo y espacio no son las mínimas. Igual que una cirujana no operaría en la parada del autobús, puesto que esas condiciones comprometen el resultado, aunque el paciente tenga mucha prisa.

3. La prisa en reproducción asistida: un síntoma del sistema

La prisa puede venir de dentro:

  • De la presión por la edad.
  • De todo el tiempo, dinero y esperanza que ya has invertido.
  • De no querer abrir preguntas difíciles.
  • De ese deseo tan humano de “salir de esto cuanto antes”.

Y, al mismo tiempo, también viene de fuera, porque el sistema la fomenta constantemente, pero nada de eso es necesariamente cierto.

En realidad:

  • Las donantes suelen llegar más rápido de lo que imaginas.
  • No tienes que pagar ni firmar nada para pensarlo bien.
  • Y si te meten prisa, desconfía.

Y lo más preocupante, hay temas para los que hay prisa, y otros para las que no…esta mujer de la llamada me contó que, en tres años de tratamientos, nunca le ofrecieron apoyo psicológico. Ahora que está realmente mal, lo único que le han ofrecido es… una coach.

4. El duelo genético es un duelo. Y los duelos requieren tiempo

Mi visión del duelo genético es la misma que la de cualquier otro duelo, porque lo es. Implica dejar ir una expectativa, un proyecto, una forma imaginada de ser madre o padre.

Quien haya estudiado psicología y duelos sabe que:

  • Son procesos, no eventos.
  • Tienen fases, aunque no siempre lineales.
  • Requieren tiempo, espacio y elaboración.

Y no, no podemos hacer un duelo en un mes ni podemos pensar que el coach va a ser nuestro profesional de referencia en un duelo. Y mucho menos uno acompañado de tanta carga emocional, médica, social y relacional como el duelo genético. No se trata solo de una pérdida individual: implica la responsabilidad de una vida futura.

5. Mi trabajo no es convencerte de la recepción de gametos

Quiero dejar algo claro: mi trabajo como psicóloga no es convencer a nadie de recurrir a gametos ajenos, ni ofrecer “cosas a las que agarrarse” —una expresión que aparece constantemente en las entrevistas de mi tesis doctoral. — Un profesional de la psicología no está para convencer a nadie sobre recepción de gametos, ni sobre no maternidad ni sobre cualquier otro tema. 

Mi trabajo es acompañarte para que puedas:

  • Tomar decisiones conscientes, no impulsadas por el miedo.
  • Conectar con tu deseo, no con la desesperación.
  • Entender qué implica la recepción de gametos para tu vida, tu identidad, tu historia y la del futuro hijo o hija.

Porque hemos normalizado demasiado frases como:

No era mi primera opción” pero estamos hablando de una vida que vendrá, no de elegir entre dos modelos de coche.

6. ¿Cómo saber si he hecho el duelo genético? Señales clave

Aunque cada proceso es único, hay algunos indicadores de que el duelo está pendiente o no elaborado:

  • Sientes urgencia, miedo o necesidad de decidir “ya”.
  • Sigues comparándote con embarazos conseguidos con gametos propios.
  • No puedes imaginarte explicándole a tu futuro hijo su concepción.
  • La idea de la donación te provoca tensión, rechazo o culpa.
  • Buscas el confort en argumentos científicos o pseudocientíficos —epigenética, microquimerismos, almas, reencarnaciones, etc— para obtener una seguridad que ahora mismo no tienes.
  • Avanzas hacia la ovodonación como si fuera “la única salida”.
  • No has tenido espacio para pensar, llorar, enfadarte o elaborar.

Y señales de que el duelo sí se está elaborando:

  • Puedes pensar en la ovodonación sin angustia ni aceleración.
  • Conectas con el deseo de maternidad/paternidad, no con el miedo a la no maternidad.
  • Entiendes qué significa para ti y para el futuro hijo.
  • Te sientes protagonista de la decisión.
  • Puedes hablar del tema sin desbordarte.
  • No necesitas agarrarte a garantías ni certezas imposibles.
  • Puedes escuchar historias de donantes que no han sido tratadas bien o relatos de personas nacidas por donación que rechazan esta práctica sin vivirlo como un ataque personal, porque comprendes que sus experiencias no invalidan la tuya, pero merecen ser escuchadas.

7. El proceso de decisión importa. Mucho.

Lo importante no es solo qué decides, sino cómo.

La recepción de gametos requiere:

  • Tiempo
  • Reflexión
  • Acompañamiento profesional
  • Un espacio seguro para ordenar emociones
  • Un proceso que permita escoger, no rendirte

Y sí, se menosprecia profundamente la preparación emocional para una concepción con gametos ajenos. Pero no deja de ser un proceso clave para:

  • tu bienestar,
  • el vínculo con tu hijo,
  • y la vivencia posterior del tratamiento y la crianza.

8. Si estás pensando en ovodonación: por favor, no tengas prisa

De verdad:
no tengas prisa.

No porque el tiempo no importe, sino porque la decisión es demasiado importante para tomarla desde el miedo.

Si necesitas acompañamiento, aquí estoy. Pero siempre con el compromiso ético de trabajar en un proceso que te permita tomar una decisión con claridad, paz mental y coherencia interna, en lugar de hacerlo desde la urgencia o la presión externa.

Facebook
WhatsApp
LinkedIn
X

Relacionados

¿Quieres estar al día?

Suscríbete a la newsletter y recibe cada trimestre artículos, novedades y reflexiones.

Desde lo biomédico hasta lo social y legal, te cuento qué está cambiando en el mundo de la fertilidad, la reproducción asistida y la psicología reproductiva, y lo fundamental para estar bien informado/a.
No enviamos spam, solo contenido relevante.

¡Gracias por sumarte!

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.